El pasaje Enrique Santos Discépolo, situado entre las avenidas Callao y Corrientes, cuenta con la presencia del cerrado Teatro Del Picadero, además de llamativas disparidades en la construcción de los edificios.

Ubicado en un sitio envidiable, el pasaje Enrique Santos Discépolo (ex calle Rauch) presenta llamativos contrastes en su extensión. Llegando al lado de Corrientes, yace tapiado el Teatro Del Picadero. El Teatro iba a ser demolido pero en diciembre de 2007 el gobierno porteño frenó su destrucción. En 1981, allí nació Teatro Abierto, un ciclo que desafió la censura de la dictadura.

Convertido en peatonal en 2003, el pasaje presenta particularidades asombrosas; pequeño y zigzagueante, rodeado de una estirpe bien porteña, exhibe todas sus marcas históricas: Construcciones antiquísimas, como la presencia del edificio del ex Banco Mercantil Argentino (edificio que date de 1884), casas con una impronta de la vieja Buenos Aires y el impactante Teatro Del Picadero, salvado recientemente de su demolición.

Sin embargo, el pasaje deja traslucir contrastes muy extraños: Llegando a Corriendes, se puede observar en frente del teatro edificios de una arquitectura innovadora y desacorde con la realidad de la zona. Dicroicas, reflectores y puertas metálicas son elementos fundamentales de los nuevos edificios que visten una parte de la zona. Asimismo, el pasaje se encuentra bastante sucio en algunos sectores y tiene sus bancos todos pintarrajeados.

La peatonal, atrayente vía de conexión entre dos grandes avenidas, tiene poco movimiento y se nota desaprovechado. Dueño de monumentos históricos vivos, el pasaje podría ser un requerido sitio turístico si se optimizaran sus condiciones y se restablecieran sus históricos edificios.

    Sensaciones
    Las miradas de los peatones resultan interesantes: observan y analizan lo atrayente del pasaje. Vistoso y luminoso de día, misterioso y cautivador de noche, la peatonal parece en su interior una burbuja del estridente ruido del tránsito de Corrientes y Callao, incluso pueden escucharse algunos grillos. Sus veredas respiran un olor bien porteño, acompañado por una arquitectura (en algunos lugares) antigua y prolija. Ingresar en él impide ver el final del curvilíneo pasaje, lo que siembra curiosidad en cada peatón que se acerca el pasaje, acérquese, seguro sentirá lo mismo.

Crítica, el diario de Lanata, lanzado con bombos y platillos en marzo, no ha tenido éxito en su búsqueda de hacer “algo distinto” a los medios tradicionales y además ha decepcionado a una buena parte de los lectores que esperaban algo mejor de un producto de Lanata, uno de los periodistas más inteligentes de la Argentina.

No obstante, el diario no merece tanta dureza crítica y debemos dejarlo asentar y avanzar, sin ser terminantes. Porque además ha tenido buenas investigaciones, tapas magníficas y de a ratos la aparición del mejor Lanata con columnas de opinión excelentes.

Sin embargo, no me interesa realizar un balance de Crítica, pues bien lo han hecho otros blogs. Lo que me gustaría analizar (y criticar) es el estropeado estado de la sección deportes del diario del ex director de Página 12.

En febrero y marzo, se publicitó con fuerza la llegada de Gustavo Veiga como jefe de deportes. Veiga, un gran periodista y muy reconocido, anunció que el diario buscaría darle a la sección otra mirada y además, metería el ojo donde los demás medioss no se animan. La propuesta inicial con Juan José Becerra cubriendo a Boca y la llegada de Roberto Fernández (genio) como subeditor, más la presencia de Martín Caparrós como subdirector hacían pensar que había un buen staff para hacer una sección más que interesante.

El comienzo no fue muy bueno, pero tampoco pésimo. Algunas crónicas interesantes y unas pocas entrevistas atractivas fueron lo mejorcito. Sin embargo, llamaba la atención la poca cantidad de páginas dedicadas a la sección y la desolada ubicación de la misma. Al mes del lanzamiento del diario llegó la noticia del alejamiento de Gustavo Veiga como editor responsable de deportes y la ida de Martín Caparrós como subdirector (pasó a ser redactor especial).

Al discutir este tema con diversas personas, varias manifestaron que “no lees un diario de Lanata para leer deportes”. Mi reflexión fue siempre la misma: Yo leo un diario para enterarme. Y quiero enterarme de todo.
Mal que le pese a mucha gente, hoy por hoy, la sección deportes está solamente debajo de política y economía a nivel importancia.

A partir de las dudosas ¿renuncias? de Veiga y Caparrós, directamente la sección deportiva pasó a ser simplemente tres páginas de información vieja, con malas fotos (el otro día pusieron una de Ahumada con Mareque como si fuese presente) y cero información de otra deporte que no sea fútbol.

Llamativamente el otro día, la tapa del 15 de marzo fue puramente deportiva, ironizando. Un pequeño recuadro contaba el estado del conflicto Gobierno VS Campo y decía “Todo sigue como siempre, de modo que elegimos aportar al país un poco de pan y circo.”

Deportes es “pan y circo” para Lanata. Una visión muy distorsionada de la realidad.

Un periodista interrogó en conferencia de prensa a un integrante de la Revista Barcelona “¿Cuando ustedes hacen humor…?”, inmediatamente el editor de la revista interrumpió abruptamente: Nosotros no hacemos humor, hacemos periodismo”. La posterior desorientación del periodista no agregó nada interesante a la conferencia, simplemente sembró el pánico en los demás colegas para preguntar.

“Hacemos periodismo”, “damos otra versión de la realidad”, “parodiamos”…

La incógnita para el que escribe se basa en la incapacidad de los integrantes del staff de Barcelona para reconocer lo que hacen. ¿Periodismo humorístico? ¿Parodia periodística? ¿Periodismo con humor?, acaso alguna de estas definiciones que sí se ciñen a la tarea que realiza Barcelona eran tan difíciles de admitir… ¿Tiene algo de malo hacer humor?

Pongamos otro ejemplo: Si mañana el cantante de “Los pibes chorros” declara que su grupo en realidad no toca cumbia, hace heavy metal, todos estaríamos de acuerdo en que el heavy metal no es, precisamente, la música que este conjunto practica.

Entonces digo… el staff de la Revista Barcelona puede hasta decir que hacen una revista acerca de la inmortalidad de los cangrejos, sin embargo, todos sabríamos que eso no es cierto.

Barcelona es genial, inteligente y divertida y realmente no creo que por reconocer que lo que hacen es humor, deje de serlo.

Bienvenidos a este nuevo espacio llamado “El Tema es así”. Desde aquí, intentaremos humildemente dar nuestra visión sobre temas de actualidad general y haremos especial hincapié en los medios de comunicación.

Sin más, los invitamos a que nos acompañen y nos dejen sus opiniones.