Mayo 30, 2008
Un pasaje histórico y contrastante
Posted by Mariano F under Actualidad, Cultura, General, Informes | Etiquetas: Cultura, Enrique Santos Discépolo, Informe, Teatro Del Picadero |No Comments
El pasaje Enrique Santos Discépolo, situado entre las avenidas Callao y Corrientes, cuenta con la presencia del cerrado Teatro Del Picadero, además de llamativas disparidades en la construcción de los edificios.

Ubicado en un sitio envidiable, el pasaje Enrique Santos Discépolo (ex calle Rauch) presenta llamativos contrastes en su extensión. Llegando al lado de Corrientes, yace tapiado el Teatro Del Picadero. El Teatro iba a ser demolido pero en diciembre de 2007 el gobierno porteño frenó su destrucción. En 1981, allí nació Teatro Abierto, un ciclo que desafió la censura de la dictadura.
Convertido en peatonal en 2003, el pasaje presenta particularidades asombrosas; pequeño y zigzagueante, rodeado de una estirpe bien porteña, exhibe todas sus marcas históricas: Construcciones antiquísimas, como la presencia del edificio del ex Banco Mercantil Argentino (edificio que date de 1884), casas con una impronta de la vieja Buenos Aires y el impactante Teatro Del Picadero, salvado recientemente de su demolición.
Sin embargo, el pasaje deja traslucir contrastes muy extraños: Llegando a Corriendes, se puede observar en frente del teatro edificios de una arquitectura innovadora y desacorde con la realidad de la zona. Dicroicas, reflectores y puertas metálicas son elementos fundamentales de los nuevos edificios que visten una parte de la zona. Asimismo, el pasaje se encuentra bastante sucio en algunos sectores y tiene sus bancos todos pintarrajeados.
La peatonal, atrayente vía de conexión entre dos grandes avenidas, tiene poco movimiento y se nota desaprovechado. Dueño de monumentos históricos vivos, el pasaje podría ser un requerido sitio turístico si se optimizaran sus condiciones y se restablecieran sus históricos edificios.
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Sensaciones
Las miradas de los peatones resultan interesantes: observan y analizan lo atrayente del pasaje. Vistoso y luminoso de día, misterioso y cautivador de noche, la peatonal parece en su interior una burbuja del estridente ruido del tránsito de Corrientes y Callao, incluso pueden escucharse algunos grillos. Sus veredas respiran un olor bien porteño, acompañado por una arquitectura (en algunos lugares) antigua y prolija. Ingresar en él impide ver el final del curvilíneo pasaje, lo que siembra curiosidad en cada peatón que se acerca el pasaje, acérquese, seguro sentirá lo mismo.

